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Carcinoma Hepatocelular

Alrededor de una de cada cinco personas en el mundo padece enfermedad hepática crónica (EHC),1 a pesar de que el 90% de los casos se pueden prevenir.2 Esta enfermedad, que suele pasar desapercibida, progresa silenciosamente hasta convertirse en carcinoma hepatocelular (CHC), la tercera causa de muerte por cáncer.3,4 Si algo no cambia, se prevé que las muertes por cáncer de hígado aumenten en más de un 50% de aquí a 2040.3

Secciones
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Carga de enfermedad

Carga global de la enfermedad hepática crónica (EHC)1
A nivel mundial, aproximadamente una de cada cinco personas padece enfermedad hepática crónica, a pesar de que el 90% de los casos son prevenibles2

En 2017, la EHC causó de más de 1,3 millones de muertes, principalmente en hombres, asociada al incremento en los niveles de obesidad y consumo de alcohol.1 Se estima que hay 1,5 mil millones de casos de EHC en el mundo. Las principales causas incluyen enfermedad de hígado graso no alcohólico (EHGNA): 59%, hepatitis viral (VHB o VHC): 38% y enfermedad hepática relacionada con el alcohol (EHRA): 2%.1

  • Diagnóstico complejo: Los signos y síntomas de la EHC pueden ser inespecíficos, como fatiga, anorexia o pérdida de peso, o bien depender de las complicaciones desarrolladas por el paciente.4 Se estima que menos del 2% de los casos potenciales de EHC han sido diagnosticados.Las tres complicaciones “clásicas” asociadas con la progresión de la fibrosis a cirrosis son hipertensión portal (várices esofágicas, ascitis), insuficiencia hepatocelular (ictericia, encefalopatía hepática) y carcinoma hepatocelular (CHC).4

  • Estigma social y pronóstico desfavorable: El estigma percibido es frecuente entre los pacientes con EHC, independientemente de la etiología de la enfermedad. Este estigma se asocia con un empeoramiento de la calidad de vida5,6, retrasa o impide la búsqueda de atención médica y se corre el riesgo de retrasar la continuidad de atención (detección, derivación, tratamiento), generando resultados negativos para la salud.5,6,7

  • Necesidad de detección temprana:  Identificar la enfermedad hepática en poblaciones aparentemente “sanas” pero en riesgo representa un desafío para los sistemas de salud, que ya tienen dificultades para proporcionar una atención de alta calidad a los pacientes con enfermedades diagnosticadas. Históricamente, las pruebas de función hepática (PFH) han sido el principal método para identificar a los pacientes con EHC. Sin embargo, la mayoría de las personas con PFH anormales no padecen enfermedad hepática.2 La EHC suele diagnosticarse en etapas avanzadas de la enfermedad. Un diagnóstico más temprano permitiría implementar medidas como reducción del consumo de alcohol, tratamientos antivirales o programas de pérdida de peso antes de que la enfermedad se vuelva irreversible o progrese hacia un cáncer hepático.2

  • Prevención de la progresión de la EHC al CHC: La epidemiología de la EHC está cambiando de etiologías virales a reflejar la creciente prevalencia del síndrome metabólico y el abuso de alcohol.6 Uno de los principales objetivos terapéuticos es interrumpir la progresión de la EHC antes de que se convierta en cáncer hepático.6 Los pacientes con EHC en riesgo de desarrollar cáncer hepático deben ser monitoreados de forma regular,4 con estrategias de prevención y tratamiento cada vez más amplias y efectivas.6

La EHC no diagnosticada puede derivar en cáncer hepático1

Las personas con EHC no diagnosticada pueden avanzar silenciosamente hacia la cirrosis, lo que las coloca en alto riesgo de desarrollar carcinoma hepatocelular (CHC). Hasta un 10 % de quienes padecen cirrosis pueden evolucionar hacia CHC.2,9 En conjunto, la cirrosis y el cáncer hepático son responsables del 3,5% de todas las muertes a nivel mundial.6

Carga global del CHC1
Actualmente, millones de personas continúan su progreso silencioso de la EHC hacia el desarrollo de cáncer hepático

El cáncer hepático es el sexto tipo de cáncer más común a nivel mundial12 y se trata de una enfermedad compleja y letal.9 Si bien existen opciones curativas en estadios tempranos,13 el CHC en estadio temprano continúa siendo un área con importantes necesidades médicas no cubiertas.9,14

Tercera causa de muerte por cáncer: El CHC representa cerca del 90% de todos los casos de cáncer hepático y es la tercera causa principal de muerte por cáncer en el mundo.9 En 2020, se estimaron 900.000 nuevos casos (un aumento del 75% respecto de 1990) y 830.000 muerte relacionadas con el cáncer en todo el mundo.12 Las mayores tasas de mortalidad se registraron en América del Norte, Europa y Australia.6

Aumento de la incidencia global: A pesar de las opciones de tratamiento,13 la incidencia y mortalidad del CHC siguen en aumento,6 constituyendo un desafío sanitario a nivel mundial.9 Para 2025, se proyecta que más de un millón de pacientes al año recibirán un diagnóstico CHC (comparado con 840.000 en 2018), lo que implica un aumento relativo cercano al 20%.9,12 Se prevé que las muertes por cáncer hepático aumenten más del 50% para 2040 en el mundo.12

Referencias

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Tamizaje, diagnóstico y deteccion temprana

Tamizaje, diagnóstico y deteccion temprana1
La vigilancia y los diagnósticos mejorados abren la posibilidad de detección temprana y terapias curativas para el HCC1
Más del 50% de los pacientes son diagnosticados tarde o incidentalmente, eliminando la posibilidad de terapias curativas2,3

El retraso en el diagnóstico del carcinoma hepatocelular (HCC) se debe a la falta de síntomas, la falta de conciencia y detección, y la sensibilidad limitada o el acceso a enfoques diagnósticos1, empeorando drásticamente el pronóstico y limitando las opciones curativas 2,3

HCC el asesino silencioso1

El HCC tiene pocos síntomas específicos, especialmente en las primeras etapas. Combinado con una falta general de conciencia, una amplia gama de etiologías y la escasez de programas de detección, el diagnóstico en las primeras etapas de la enfermedad es comprensiblemente complejo 2,5

Signos y síntomas1

La enfermedad en etapa temprana es difícil de detectar y diagnosticar, ya que los síntomas son raros6,7 y las pruebas hepáticas convencionales tienen poca sensibilidad.1

En la enfermedad avanzada, aproximadamente la mitad de los pacientes se identifican incidentalmente después del desarrollo de dolor abdominal, pérdida de peso o empeoramiento de la disfunción hepática.2

Factores de riesgo para desarrollar HCC1

El riesgo de desarrollar HCC aumenta con la edad avanzada y es mayor entre los hombres que entre las mujeres.8,9 Además, el riesgo de HCC puede variar dependiendo de las diferentes etiologías de origen: v metabólico. Ha habido un cambio reciente de las causas de HCC hacia las enfermedades hepáticas metabólicas, lo que ha aumentado significativamente la población potencial de pacientes y la necesidad de enfoques para los modelos de estratificación de riesgos para optimizar los recursos de atención médica.10

Etiologías virales1

Infección por VHB o VHC 8,9,1

Detección y detección temprana

Enfermedad de hígado graso asociada a disfunción metabólica (MAFLD)1

Obesidad, diabetes tipo 2, enfermedad de hígado graso no alcohólico2,8,9,1

El síndrome metabólico, la diabetes tipo 2, la obesidad y la enfermedad de hígado graso no alcohólico (NAFLD) también se han convertido en causas prominentes de HCC.2,8,9

Exposiciones ambientales1

Alcohol, aflatoxina, tabaquismo2,8,9,1

Los factores ambientales, incluido el consumo excesivo de alcohol, los alimentos contaminados con aflatoxina (especialmente en presencia de VHB) y la exposición al tabaco, aumentan significativamente el riesgo de HCC.2,8,9

Prevención de factores de riesgo de HCC1

La hepatitis B (VHB) es un virus que induce la inflamación crónica del hígado, lo que lleva a un mayor riesgo de desarrollar HCC. Los programas de vacunación contra el VHB son una estrategia clave de prevención del HCC en muchos países que implementaron programas en la década de 1980. El tratamiento antiviral de la infección por VHB también puede mejorar la función hepática.9

La infección crónica por el virus de la hepatitis C (VHC) es un factor de riesgo firmemente establecido para el HCC. No hay vacuna disponible para prevenir la infección por VHC. Actualmente, el tratamiento antiviral (Antiviral Directo: AAD) de la infección por VHC disminuye el riesgo de que se desarrolle HCC en estos pacientes. Las tendencias cambiantes en la etiología del HCC de viral a metabólica sugieren que se necesita más esfuerzo para combatir la obesidad y la diabetes para disminuir la incidencia de NAFLD, con estrategias más efectivas necesarias para identificar y controlar el uso indebido de alcohol.9

La vigilancia del HCC se asocia con una mejor detección temprana, el uso de tratamiento curativo y tiempos de supervivencia prolongados11-15
El diagnóstico temprano permite el inicio del tratamiento o cambios de comportamiento para prevenir la progresión de la enfermedad y mejorar la supervivencia1

Los pacientes con factores de riesgo para HCC deben someterse a vigilancia y monitoreo regular cuando los tratamientos curativos son factibles5,11 La identificación de tumores en una etapa temprana es crítica, ya que existen tratamientos curativos y brindan la mejor oportunidad para un pronóstico positivo16 Si bien se reconoce que un estimado del 90% de los casos de HCC están asociados con la cirrosis hepática, todavía existe la necesidad de modelos de predicción de riesgo de HCC confiables y efectivos basados en factores de pacientes disponibles rutinariamente17,18

Actualmente, el diagnóstico de HCC a menudo se retrasa debido a la falta de síntomas y conciencia, con la etapa avanzada asociada con un pronóstico significativamente peor2,3 ya que el tratamiento curativo no está disponible y las opciones de manejo sistémico son limitadas2,16 La guía internacional para HCC recomienda que la vigilancia en pacientes en riesgo debe consistir en un programa que incluya pruebas de detección estandarizadas (incluida la detección por ultrasonido cada 6 meses), procedimientos de recuerdo y procedimientos de control de calidad19

Aunque recomendado por varias directrices, la vigilancia del HCC es limitada y subutilizada en la práctica del mundo real

A pesar de las recomendaciones de las directrices, la implementación en la vida real de los programas de vigilancia está lejos de ser óptima, con ≤50% de la población de alto riesgo estimada que no recibe detección, incluso en países con programas de vigilancia.20,21 Por lo tanto, más del 60% de los casos de HCC se diagnostican en etapas intermedias o avanzadas11 limitando la elegibilidad del paciente para opciones curativas y reduciendo los resultados de supervivencia2 En pacientes sometidos a vigilancia, la mortalidad relacionada con HCC disminuye en más de un tercio en comparación con aquellos que no fueron examinados para HCC.2

Esto puede contribuir a las muchas barreras que enfrentan los HCP y los pacientes:1
  • Las actividades de detección se despriorizan debido al tiempo, la capacidad y las restricciones de financiamiento de la atención médica2, 21
  • Algunos pacientes luchan por asistir a citas debido a la programación y las distancias de vida de los centros de tratamiento2, 31
  • Baja conciencia del diagnóstico temprano y la necesidad de examinar a los pacientes de alto riesgo1, 31
  • La estigmatización de los pacientes puede resultar en la no asistencia al hospital programado24-26, 1
  • La imagenología de detección/diagnóstico recomendada no se reembolsa en todos los países4, 1
  • Como el HCC rara vez se identifica en la atención primaria, los pacientes pueden experimentar retrasos en las referencias2, 21
Menos del 50% de los pacientes se identifican con enfermedad temprana11,1
La identificación temprana de las personas en riesgo de desarrollar HCC debe basarse en información multimodal: clínica, imagen y molecular

Actualmente, los biomarcadores de detección para HCC son escasos y rara vez se implementan en la práctica clínica10 La sensibilidad de la prueba AFP, incluso cuando se combina con la detección por ultrasonido, sigue siendo subóptima en la detección de HCC en etapa temprana27

La detección temprana de HCC es esencial para mejorar los resultados del paciente, y las directrices actuales recomiendan programas de vigilancia para examinar a los pacientes en riesgo, incluyendo la ecografía cada 6 meses con o sin la prueba de alfa fetoproteína (AFP)28

El ultrasonido es la prueba de detección estándar utilizada en la práctica clínica, aunque su sensibilidad es de aproximadamente el 50%27,29,1

En combinación con la ecografía, la sensibilidad de la prueba de AFP sigue siendo <63% para detectar HCC en etapa temprana, 27,30 AFP.30,1

Se han propuesto numerosos puntajes clínicos y biomarcadores moleculares para el HCC;10 ninguno ha sido incorporado en las guías de práctica clínica.1

Oportunidad para una mejor detección del HCC mediante los algoritmos GAAD o GALAD1

Los biomarcadores séricos, como la AFP, la proteína inducida por la ausencia de vitamina K-II (PIVKA-II) y la fracción de AFP reactiva a la aglutinina de Lens culinaris (AFP-L3), se han propuesto para mejorar la detección del HCC28 pero no proporcionan una especificidad o sensibilidad adecuada por sí solos y la inclusión en las guías ha sido inconsistente.29,31 Ambos algoritmos GAAD y GALAD* son ensayos de índice multivariado de diagnóstico in vitro que combinan puntos de datos del paciente para proporcionar un resultado semicuantitativo. 31

Los algoritmos GAAD y GALAD demuestran un rendimiento bueno y similar para la detección clínica del HCC en estadio temprano y en todos los estadios.28,31-33

Los algoritmos GAAD y GALAD* son altamente precisos en el diagnóstico del HCC,31,33 y son superiores a los biomarcadores individuales (AFP, AFP L3 y PIVKA II) solos.31,33,1

El algoritmo GAAD* ofrece un 92% de especificidad' y un 73% de sensibilidad' para la detección de HCC en estadio temprano, superior a los biomarcadores individuales solos.32,1

Cuando se combina con la ecografía, el algoritmo GAAD* ofrece una sensibilidad de aproximadamente el 90% en el HCC en estadio temprano,33 demostrando su utilidad como herramienta complementaria en la detección del HCC en estadio temprano.33,1

El algoritmo GAAD* puede representar una herramienta útil y eficiente en tiempo para la detección temprana del HCC, con el potencial de aumentar las oportunidades de tratamiento curativo y reducir la mortalidad.28,32,33,1

Pronóstico y tratamiento del HCC

Existen tratamientos curativos para el HCC en estadio temprano y ofrecen la mejor oportunidad para la supervivencia a largo plazo.16

*basado en el uso con los ensayos Elecsys®

*La sensibilidad es la probabilidad de que un resultado positivo de la prueba sea realmente positivo; la especificidad es la probabilidad de que un resultado negativo de la prueba sea realmente negativo.

*Los resultados de los ensayos de otros fabricantes no han sido validados para el uso de la prueba Elecsys® GAAD. La prueba Elecsys GAAD no debe utilizarse sin una evaluación clínica/radiológica independiente para el diagnóstico de Carcinoma Hepatocelular (HCC). Para cada determinación de Elecsys GAAD, la medición de los ensayos Elecsys® AFP y Elecsys® PIVKA-II debe determinarse a partir de la misma muestra y la medición debe realizarse en el mismo tipo de analizador (ya sea en analizadores cobas e 402, cobas e 411, cobas e 601, cobas e 602 o cobas e 801).

Referencias

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Pronóstico y tratamiento del CHC

El diagnóstico temprano ofrece los mejores resultados.1-41
Las terapias curativas ofrecen la mayor probabilidad de supervivencia a largo plazo, pero solo son aplicables en las primeras etapas de la enfermedad4

El pronóstico de los pacientes con carcinoma hepatocelular (CHC) está estrechamente ligado a con el estadio de la enfermedad.2 La detección de los tumores en una etapa temprana es fundamental, ya que existen tratamientos curativos que ofrecen una mejor oportunidad de supervivencia a largo plazo.4

No obstante, el diagnóstico suele demorarse debido a la ausencia de síntomas y al desconocimiento de la enfermedad,5,6 lo que empeora el pronóstico, reduce las opciones de tratamiento disponibles1,3 y disminuye la tasa de supervivencia de los pacientes.1-4

Etapas tempranas
Etapa muy temprana (0)

Los pacientes con enfermedad en una etapa muy temprana, por lo general, no presentan síntomas relacionados con el cáncer.2,7 Si se detecta y trata en esta etapa, la supervivencia puede superar los 5 años.2
El tratamiento de la enfermedad debe contemplar el trasplante hepático como tratamiento estándar, debido al alto riesgo de recurrencia.2 Si el trasplante no es viable, pueden considerarse alternativas como la resección o la ablación térmica,2,7 las cuales ofrecen tasas de supervivencia similares.2

Etapa temprana (A)

Los pacientes con enfermedad en una etapa muy temprana, por lo general, no presentan síntomas relacionados con el cáncer.2,7 Si se detecta y trata en esta etapa, la supervivencia puede superar los 5 años.2
El tratamiento de la enfermedad debe contemplar el trasplante hepático como tratamiento estándar, debido al alto riesgo de recurrencia.2 Si el trasplante no es viable, pueden considerarse alternativas como la resección o la ablación térmica,2,7 las cuales ofrecen tasas de supervivencia similares.2

En esta etapa, los pacientes también presentan síntomas iniciales similares a la etapa muy temprana, sin síntomas relacionados con el cáncer.2,7 Con un tratamiento oportuno y en ausencia de características tumorales de alto riesgo, la tasa de supervivencia también puede superar los 5 años.2

Las recomendaciones de tratamiento se definen por la presencia de un tumor único o tumores multinodulares pequeños (≤3 nódulos de ≤3 cm), sin evidencia de diseminación extrahepática.2 Si el trasplante no está indicado, se debe evaluar la posibilidad de resección o ablación con intención curativa.2

Existe una necesidad urgente de contar con opciones de tratamientos adyuvantes para abordar el alto riesgo de recurrencia1,8,9
Las tasas de recurrencia del CHC siguen siendo tan altas como el 70 % dentro de los 5 años posteriores a un tratamiento curativo1,8

3 de cada 4 pacientes con CHC en etapa temprana tienen un alto riesgo de recurrencia dentro de los 5 años posteriores a una cirugía curativa o ablación10, y la recurrencia temprana se asocia con mal pronóstico y baja supervivencia.11 Incluso en pacientes considerados de “bajo riesgo”, las tasas de recurrencia pueden superar el 30 % dentro de los 2 años posteriores a la cirugía, y en pacientes de “alto riesgo” las tasas de recurrencia casi se duplican.*10

“Alto riesgo” se define como aquellos pacientes que han recibido una resección no anatómica, presentan invasión vascular microscópica y tienen un nivel sérico de AFP de ≥32 ng/ml.10

Actualmente no existe un consenso definido sobre los criterios que identifican a los pacientes con mayor riesgo de recurrencia de CHC. Por ello, los EMD y los profesionales de la salud deben basarse en su juicio clínico para reconocer a estos pacientes.

 Algunos de los criterios sugeridos de “alto riesgo” para la recurrencia de CHC incluyen:

Hasta tres tumores, siendo el mayor >5 cm (tras resección)9

Tumores multifocales (≥3 nódulos)2,4,9,12

Escasa diferenciación tumoral (grado 3 o 4)9

Invasión vascular4,9,12

El tratamiento adyuvante podría ayudar a reducir el riesgo de recurrencia luego de una cirugía o ablación curativa

La disponibilidad de opciones de tratamiento adyuvante tras intervenciones curativas es una necesidad urgente para reducir el riesgo de recurrencia y mejorar las oportunidades de curación, espacialmente en pacientes con alto riesgo de recurrencia temprana.Aunque actualmente se están desarrollando ensayos clínicos fase III con nuevas inmunoterapias en este contexto,1 aún no existen opciones de tratamiento adyuvante aprobadas, lo que convierte a la recurrencia del CHC en un área de necesidades no cubiertas.9

Etapas intermedias1

El CHC en etapa intermedia se presenta generalmente en pacientes asintomáticos2,7 y se caracteriza por la presencia de múltiples nódulos sin invasión vascular ni diseminación extrahepática. En esta etapa, la carga tumoral suele ser heterogénea, lo cual influye directamente en las opciones de tratamientodisponibles.2

Los pacientes con nódulos bien delimitados pueden ser candidatos para trasplante hepático o tratamientos locorregionales, como la quimioembolización transarterial (TACE). Por el contrario, aquellos con enfermedad hepática difusa, infiltrativa o extensa no se benefician con la TACE, siendo el tratamiento sistémico la opción recomendada.2

La supervivencia estimada según tratamiento disponible varía entre >5 años con trasplante hepático, >2,5 años con TACE y >2 años con tratamiento sistémico.2

Etapas avanzadas1

Los pacientes con CHC avanzado suelen mantener una función hepática conservada y un buen estado general.2 No obstante, los síntomas pueden ser inespecíficos, incluyendo fatiga, pérdida de peso inexplicada, náuseas, trastornos del sueño, alteraciones intestinales e ictericia.13,14 El CHC es un cáncer agresivo que, al ser diagnosticado en etapas avanzadas, ya no permite un tratamiento curativo, y las opciones de tratamiento sistémico son limitadas.1,4

En los últimos años se ha avanzado en el tratamiento sistémico 1L del CHC1

* Se permite una ronda opcional de TACE después de una intervención curativa.
† Inscripción estimada. ‡ El uso de este producto cuenta con autorización de la EMA y condiciones de financiamiento por parte de HNS.
§ La indicación de atezolizumab en combinación con bevacizumab está financiada por HNS para el tratamiento de pacientes adultos con carcinoma hepatocelular avanzado o irresecable que no hayan recibido tratamiento sistémico previo, con función hepática conservada (etapa A de Child-Pugh), puntuación ECOG de 0 o 1, sin várices esofagogástricas sin tratar o tratadas de forma insuficiente, y sin enfermedades autoinmunes.
‖ La información reflejada corresponde al prospecto de bevacizumab. En caso de administrarse otro bevacizumab, se debe consultar el prospecto correspondiente.
¶ Solo en China.
** El uso de este producto cuenta con autorización de la EMA, pero aún está pendiente la aprobación de condiciones de financiamiento por parte de HNS.
†† Actualmente no cuenta con autorización de la EMA. Esta figura contiene datos de investigación de productos sin autorización EMA, con el único propósito de educación médica. Estudio SEARCH: sorafenib + erlotinib vs. sorafenib + placebo. Los ensayos en negrita respaldaron una aprobación.

Desde 2017, se han aprobado nuevos tratamientos sistémicos para el CHC avanzado, marcando un cambio significativo en el enfoque terapéutico.29 La supervivencia esperada tras el inicio de tratamiento sistémico es >2 años.2

Etapa terminal1

En la etapa terminal del CHC, los pacientes presentan síntomas oncológicos graves y, en general, un marcado deterioro de la función hepática. La magnitud de la carga tumoral hace que el trasplante hepático no sea factible, y otros factores clínicos adicionales no relacionados con el CHC contribuyen a una expectativa de vida muy limitada.2

En esta etapa, el tratamiento no logra modificar de manera significativa la supervivencia, por lo que los beneficios son escasos. En consecuencia, el manejo debe centrarse en el control de síntomas y en brindar cuidados de soporte o paliativos.2 En los pacientes en etapa terminal del CHC la supervivencia estimada ronda los 3 meses con los mejores cuidados paliativos.2

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Abordaje del EMD para el tratamiento del CHC

Implementación de equipos multidisciplinarios (EMD) en el tratamiento del CHC1
Un abordaje integral y multidisciplinario mejora significativamente los resultados en pacientes con CHC mediante el diagnóstico y la intervención tempranos

El EMD es un grupo de profesionales de la salud especializados en el manejo de enfermedades tumorales específicas, centrado en la toma de decisiones clínicas basadas en la evidencia y en la coordinación del cuidado a lo largo de todas las etapas del tratamiento.1
Dado que las características clínicas del carcinoma hepatocelular (CHC) suelen ser sutiles y poco específicas, el abordaje mediante un EMD permite integrar distintas especialidades, funciones y niveles de experiencia para ofrecer una atención personalizada y de alta calidad al paciente.1,2

Los principales integrantes de un EMD para el tratamiento de CHC incluyen cirujanos hepáticos, hepatólogos o gastroenterólogos, oncólogos, radiólogos intervencionistas, patólogos y médicos de atención primaria. A su vez, pueden sumarse expertos consultores de otras áreas, según las necesidades clínicas individuales de cada paciente.2,3

El valor de un EMD en el tratamiento del CHC1

El abordaje multidisciplinario e integral para el tratamiento del CHC mejora las tasas de diagnóstico, optimiza las vías de derivación, facilita el acceso al tratamiento y, en última instancia, incrementa la supervivencia de los pacientes.4

Los EMD reducen significativamente el tiempo de espera entre la derivación y el inicio del tratamiento, y aceleran el proceso diagnóstico del CHC, principalmente al acortar tanto el tiempo desde la derivación hasta la primera consulta como el intervalo entre esta consulta inicial y la decisión sobre el tratamiento del EMD.5

La implementación de un abordaje con un EMD incrementa de significativamente la probabilidad de que los pacientes con CHC reciban un plan de tratamiento adecuado y personalizado, lo que se traduce en una mejora sustancial de la supervivencia.6

El acceso limitado a un EMD puede demorar el diagnóstico del CHC, llevando a que los pacientes lleguen en etapas más avanzadas de la enfermedad.4 La creación de clínicas especializadas con EMD se asocia con diagnósticos en etapas más tempranas y una reducción en los tiempos tanto para el diagnóstico como para el inicio del tratamiento. Esto es posible gracias a la disponibilidad simultánea de los distintos especialistas (por ejemplo, cirujanos, radiólogos intervencionistas y oncólogos) en un mismo entorno clínico, lo que evita demoras ocasionadas por la necesidad de coordinar múltiples turnos en distintos días y lugares.4

En resumen, un abordaje integral mediante un EMD mejora las tasas de diagnóstico, optimiza las vías de derivación y facilita el acceso al tratamiento. En última instancia, los EMD para el tratamiento del CHC se asocian con una mayor supervivencia global, independientemente del estadio tumoral.4

Barreras para establecer un EMD para el tratamiento del CHC1
Los pacientes perciben que la atención brindada por un EMD es superior al modelo clínico de atención “en serie”8
Sin embargo, pueden existir barreras significativas que dificultan el acceso a este tipo de abordaje1,9

La conformación y gestión eficaz de un EMD para el tratamiento del CHC enfrenta múltiples desafíos. El proceso de toma de decisiones suele ser altamente complejo y variable,4,10 y puede verse agravado por las políticas locales, limitaciones presupuestarias,1,9 desigualdades en el acceso de los pacientes9 y la escasa comunicación y colaboración entre el EMD.3

El CHC es una enfermedad compleja: A medida que aumentan la complejidad y el costo del tratamiento del CHC, la necesidad de recopilar y aportar pruebas sobre la relación costo-beneficio de un EMD adquiere mayor importancia para obtener la aprobación de las autoridades hospitalarias.9

Políticas sanitarias: A pesar de la evidencia clínica que avala la eficacia de los EMD, muchas veces no existen políticas sanitarias que respalden su implementación debido a la escasez de recursos, capacidades limitadas del equipo y restricciones económicas.1

Financiamiento: La falta de financiamiento suele implicar que el equipo de salud deba dedicar tiempo y esfuerzos adicionales de manera no remunerada para hacer realidad el EMD. Para que el EMD sea sostenible, los hospitales deben considerar la asignación de recursos específicos que permitan retribuir estos servicios.9

Acceso de los pacientes: La igualdad de acceso a la atención especializada sigue siendo un desafío en zonas con deficiencias en la comunicación entre proveedores y procesos desorganizados. En las poblaciones desatendidas, el acceso a la atención especializada sigue siendo un desafío particular.9

Trabajo integrado: El tratamiento del CHC requiere la participación de múltiples especialistas que elaboren planes de tratamiento individualizados. Para lograrlo, deben coordinar y comunicar eficazmente sus recomendaciones, respetando los límites de los procedimientos y recursos locales.9

Superar las barreras del EMD

Administración: El apoyo administrativo es fundamental para el éxito de un programa de EMD. Contar con una enfermera especializada en CHC u oncología hepatobiliar puede ser clave para la administración y coordinación del programa. Asimismo, un líder clínico reconocido dentro del grupo de consenso aporta valor en la toma de decisiones clínicas, el control de calidad y el directo con la comunidad local.9

Telemedicina: Muchos EMD recurren a la telemedicina o videoconferencias para permitir la participación virtual de especialistas externos en tiempo real y así compartir conocimientos. Esta tecnología resulta especialmente útil en centros que carecen de todos los recursos o especialistas necesarios.9

Diferentes modelos de EMD: Dependiendo de los recursos y necesidades locales, pueden implementarse distintos modelos de EMD, que van desde juntas multidisciplinarias sobre tumores hasta sistemas flexibles de derivación entre especialidades o clínicas integradas.3

Reuniones periódicas: Las reuniones periódicas del EMD permiten la participación activa de todos los miembros, fomentan la elaboración de planes de tratamiento integrales, reducen errores de comunicación y demoras en el tratamiento, y favorecen la actualización continua sobre las nuevas investigaciones en áreas afines.9

Referencias

  1. Sinn DH, et al. PLoS One 2019;14:e0210730.
  2. Siddique O, et al. Journal of Multidisciplinary Healthcare 2017;10:95–100.
  3. Byrd K, et al. Semin Liver Dis 2021;41:1–8.
  4. Yopp AC, et al. Ann Surg Oncol 2014;21(4):1287–95.
  5. Villadsen GE, et al. J Gastrointestin Liver Dis 2019;28(1): 83–8.
  6. Duininck G, et al. J Surg Oncol 2019;120(8):1365–70.
  7. Agarwal PD, et al. J Clin Gastroenterol 2017;51(9):845–9.
  8. Soares KC, et al. Ann Surg Oncol 2014; 21:1059–61.
  9. Naugler WE, et al. Clin Gastroenterol Hepatol 2015;13:827–835.
  10. Reig M, et al. Journal of Hepatology 2022;76:681–93.

El presente material puede contener información referida a medicamentos bajo investigación o en indicaciones aún no aprobadas, con el único objetivo de utilización reactiva a consultas recibidas por profesionales de la salud a fin de brindar información médica y/o científica.

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